Práctica 14. ¿Qué hemos aprendido? (Optativa)
Ha pasado ya la clase del 1 de junio y, con ella, el torbellino de las presentaciones de nuestras constelaciones literarias. Dejar reposar lo vivido estos tres últimos meses en Investigación, Innovación y Uso de TIC en la Enseñanza de Lengua y Literatura exige algo más que un simple "cumplido" de inventario; exige una reflexión honesta sobre qué nos llevamos en la mochila y qué se ha quedado por el camino.
Para ser sincera, mis expectativas al arrancar el cuatrimestre eran muy distintas a la realidad que luego se me presentó. Venía con la idea preconcebida de que nos encontraríamos ante una asignatura densa, marcadamente teórica y similar a otras materias sobre TIC que ya había cursado en mis estudios anteriores. Sin embargo, esos esquemas se me rompieron por completo. Jamás hubiese podido adivinar la dinámica que hemos seguido ni el nivel de innovación real que se respiraba en el aula.
Esta asignatura no tengo la menor duda de que está hiperpensada para el alumno, diseñada al milímetro para que indaguemos, investiguemos, juguemos, nos divirtamos y aprendamos al mismo tiempo. No obstante, cabe destacar un factor humano ineludible: el peso y el grueso del trabajo general del máster. A veces, el agobio del día a día, las responsabilidades y las obligaciones acumuladas hacen que no puedas dedicarte a algo con la atención y el mimo que, en otro momento vital, sí le habrías brindado. Aunque la asignatura a veces aparentase pesar por la falta de tiempo, el esfuerzo detrás de cada propuesta se notaba en cada paso. Los vídeos, las dinámicas, el ambiente distendido, la escucha activa y el trato cercano han hecho que esto no sea una asignatura más, sino una experiencia sumamente positiva que nos ha servido para vislumbrar cómo acercarnos al alumnado de un modo más orgánico y natural.
El mapa de Poniente con esa intro personalizada al más puro estilo de Juego de Tronos es como una metáfora divertida de las batallas que nos esperan fuera de los muros de la facultad, donde se habló de fechas clave que en el calendario docente no podemos ignorar. El 17 de mayo concentra realidades incómodas y necesarias: es el Día de Internet, pero también el del Reciclaje y el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Como futuros docentes de Lengua, estas efemérides no son notas al pie; son las herramientas para trabajar la empatía, y esperemos que la censura ideológica del PIN Parental nunca entre en nuestras aulas para silenciar estos debates tan necesarios.
Ese mismo 17 de mayo coincidía con el aniversario de la muerte de Mario Benedetti. Aunque no empezamos el curso con su "Táctica y Estrategia" ni firmamos un "Hagamos un trato" formal, el cierre del curso conectó con su poema "No te salves". Y creo que ese ha sido el verdadero núcleo de la asignatura: una invitación a no salvarnos en la comodidad de la tiza tradicional. Tampoco ha faltado el guiño al 25 de mayo, el Día del Orgullo Friki (conmemorando el estreno de Una nueva esperanza), recordándonos con humor que un poco de cultura pop es indispensable para conectar con el aula.
Haciendo balance a través de las dinámicas de grupo sobre lo que añadiría o eliminaría, me quedo con el descubrimiento de que la innovación no es un accesorio, sino un puente. Esto no tiene por qué terminar aquí; habrá quien decida seguir este recorrido y explorar las TIC a fondo, y habrá quien tome otros caminos pedagógicos. Por eso, más que un adiós, esto es un hasta luego evidente, con el TFM asomando ya en el horizonte inmediato.
¡Nos vemos en los institutos!