Práctica 7. Obligatoria. Congreso, Revista o Artículo sobre DLL: PROCEDIMIENTOS DE ESPAÑOLIZACIÓN DE LOS EXTRANJERISMOS
PROCEDIMIENTOS DE ESPAÑOLIZACIÓN DE LOS EXTRANJERISMOS
Los extranjerismos han pasado a formar parte de nuestro idioma a través de diversas maneras y procesos de españolización, debido al contacto de los hablantes con estos términos. La adaptación de estas palabras, llevada a cabo por quienes las usan, ha llamado la atención de los lingüistas, quienes han estudiado este fenómeno y han dado sus diferentes explicaciones, teorías y definiciones.
Algunas de estas opiniones las recoge María Josefa Reyes Díaz en su artículo “Procedimientos de españolización de los extranjerismos”.
De este modo vemos como Charles Hockett, por ejemplo, propone y explica brevemente que las condiciones fundamentales para que se den los préstamos son el prestigio y la necesidad. Opinión compartida en cierto punto por Bertil Malmberg, quien añade que el prestigio de una lengua abarca todas las áreas: política, sociedad, cultura, religión (expansión del cristianismo) e historia.
Este lingüista señala hacia el latín, valiéndose de numerosos ejemplos que demuestran y recuerdan su nivel de prestigio, lo que permite que tengamos un gran número de préstamos de esta lengua en diferentes lenguas europeas. Define el préstamo como “un testimonio de contacto cultural y fuente de conocimiento de las relaciones entabladas entre etnias” asegurando, además, que si estos extranjerismos no se reducen al campo léxico, sino que pasan también al gramatical se puede deducir que el contacto entre distintas culturas ha sido prolongado.
Por su lado, Valentín García Yebra recoge las anteriores definiciones y añade que el préstamo es un neologismo que consiste en la adopción de una expresión íntegra renunciando a la traducción. Siendo este un problema al que se enfrentan los traductores quienes, según expone el lingüista, deben elegir entre tomar la expresión tal como se encuentra en la lengua desde la que traducen o buscar recursos lingüísticos que llenen ese vacío del sistema.
Respecto a lo anterior, Robert Henry Robins, alega y explica de manera concisa que los préstamos se pueden dar en cualquier contexto, siempre que se tenga contacto con una segunda lengua, y su futura permanencia o no en la lengua que los toma dependerá de factores extralingüísticos diversos.
Así mismo, Jorge Bergua Cavero agrega que la clase de palabras más susceptible al prestamismo son el sustantivo, pues designa nuevas realidades introducidas a diversas sociedades, siendo estos objetos o conceptos antes desconocidos.
Llama la atención el gran detalle con el que explica los fenómenos de evolución y adaptación que sufren los helenismos en su integración al sistema de llegada. Por otro lado, Samuel Gili Gaya, postula que el extranjerismo necesita una adaptación fonética cuando tiene un aspecto que no termina de encajar con la fonética española. Cita ejemplos de esto, siendo estos términos procedentes del inglés y el alemán en su gran mayoría, pues nos indica que estos idiomas discrepan frecuentemente entre grafía y pronunciación, de modo que esto termina por resolverse favoreciendo a una u otra a la hora de incorporarse en nuevas lenguas, como es el caso del español.
Por último, Juan Gómez Capuz aborda todo lo mencionado, tratando con sumo cuidado todas las áreas del lenguaje para el asentamiento de los vocablos importados de diferentes lenguas.
A continuación, la autora recoge y expone varias reglas que siguen los préstamos en su proceso de hispanización. Empieza introduciendo la adaptación formal, dentro de la cual se utilizan diversos procedimientos que nos permiten reconocer las normas fonéticas que evolucionan del latín vulgar al posterior español. Entre los recursos citados, los más comunes son la prótesis, el paragoge, la apócope y la síncopa; además de la sustitución, acentuación, y numerosos rasgos inusuales del español.
Para explicar todos los procesos citados anteriormente se nos ofrece una importante cantidad de interesantes ejemplos extraídos del Diccionario de la Real Academia del Español, así como otros recogidos anteriormente por Rafael Lapesa.
En lo que respecta a la adaptación gramatical, se nos explica resumidamente como las voces importadas se adaptan siguiendo las reglas de la lengua término. Se detiene la escritora para aclarar que algunos préstamos se han tomado a partir de plurales directamente, este es el caso de italianismos como paparazzi, cuyo singular paparazzo no ha pasado a nuestra lengua; o el arabismo talibán con singular talib, que al igual que el ejemplo previo, no ha sido incorporado. Se muestran, además de estos dos, otros ejemplos parecidos, proporcionando también sus respectivos singulares.
Para terminar el apartado se explica de manera muy concisa un caso muy interesante y que merece mayor detenimiento, pues llama la atención cómo los extranjerismos que acaban en coda impropia del español acaban pluralizando, añadiendo -s, dando lugar a su vez a cambios en el aspecto fonológico y gráfico del sistema gramatical. Se seleccionan ejemplos muy acertados como coñac/coñacs, ballet/ballets, entre otros.
El último apartado tratado, es el relativo al aspecto léxico-semántico; esta área trata de analizar con detalle y numerosos datos el punto que finalmente ocupan estas unidades léxicas integradas, según el procedimiento de entrada.
Los préstamos obtenidos por derivación, de acuerdo con Reyes Díaz, se comportan igual que palabras nativas, de modo que crean otras palabras léxicas por derivación (croissant > cruasán > cruasantería); por composición, nos explica, que combinan dos elementos de procedencia diferente, y nos muestra varios ejemplos ilustrativos recogidos anteriormente por Fernando Lázaro Carreter, como auto-stop. Siguen el modelo inglés e invierten el orden común de sustantivo-adjetivo.
Finalmente, nos explica con gran determinación y finura los préstamos epónimos, quienes obedecen a principios semánticos de analogía y contigüidad, derivando de topónimos y antropónimos.
Con el mismo detenimiento nos ofrece una visión detallada de las palabras marcas, productos cuyo éxito ha marcado el nombre del objeto por siempre, independientemente de su futura marca, es el caso de la máscara de pestañas Rimmel, cuya adaptación ha pasado al español como rímel.
Tras el detenido análisis de este artículo, hemos podido ver como la clara estructura que ofrece la autora, tratando primero de definir el término tratado basándose en los ideales de diversos lingüistas para finalmente otorgar una explicación que recoja todas las anteriores. Pasando luego a explicar de manera brillante las formas de incorporación y los procedimientos de nuevos préstamos según cada ámbito lingüístico, desde la adaptación formal, pasando por la gramatical, hasta el interesante aspecto léxico-semántico; nos ha ayudado a comparar distintas visiones de manera breve contando con un amplio número de ejemplos ilustrativos.
